Un estudio de laboratorio que recoge Cáñamo aprovecha lo que sobra de la industria del cáñamo para fabricar bioplásticos. Los autores partieron del residuo sólido que queda tras prensar las semillas de cáñamo industrial para obtener aceite, un subproducto rico en proteínas, y con él elaboraron películas bioplásticas.
El equipo extrajo la proteína y la sometió a una modificación química en tres concentraciones distintas, con cloruro de ácido graso según se indica en una de las imágenes del medio, y con ello elaboró las películas. El trabajo original está disponible en ScienceDirect.
Qué se consiguió
La mejor formulación aumentó la resistencia del material en torno a un 86 %. Además, la película resultó más rígida, dejó pasar menos humedad y aguantó mejor el calor. Más tratamiento químico no se tradujo en mejores resultados, de modo que existe un punto óptimo dentro de las condiciones ensayadas.
También se estudió la degradación. Tras 40 días enterradas en suelo, más del 60 % de las muestras, tanto las modificadas como las que no lo estaban, se había desintegrado. Este dato solo es válido para las condiciones del laboratorio.
Usos posibles y límites
Entre las aplicaciones que se plantean figuran envases de un solo uso, bienes de consumo y productos agrícolas o farmacéuticos. Sin embargo, el avance es por ahora experimental: faltan pruebas de fabricación a mayor escala, de comportamiento en condiciones reales, de seguridad y de viabilidad económica.
La línea de trabajo no es nueva. En mayo, el mismo medio informó de otro estudio que empleaba cáscaras de semillas de cáñamo para reforzar bioplásticos; la diferencia es que, en este caso, la proteína recuperada forma la propia matriz de la película.
Fuente: Cáñamo (Proteína residual de cáñamo mejora bioplásticos en laboratorio).



